Una terapia combinada logra ralentizar la progresión de la artrosis de rodilla
Investigadores de la Universidad de Montreal, en Canadá, han descubierto una nueva combinación terapéutica para reducir la pérdida de volumen de cartílago en pacientes con artrosis de rodilla más que con los tratamientos convencionales, lo que permitirá ralentizar la progresión de esta enfermedad.
Investigadores de la Universidad de Montreal, en Canadá, han descubierto una nueva combinación terapéutica para reducir la pérdida de volumen de cartílago en pacientes con artrosis de rodilla más que con los tratamientos convencionales, lo que permitirá ralentizar la progresión de esta enfermedad.
En dicho estudio, cuyos resultados aparecen publicados en el último número de la revista 'Annals of the Rheumatic Diseases', se probó la eficacia del tratamiento combinado con condroitín sulfato y glucosamina para ver los cambios estructurales que se producen en la rodilla artrósica.
Según ha explicado a Europa Press el profesor Jean Pierre Pelletier, director de la Unidad de Investigación en Artrosis de la universidad canadiense y autor del estudio, el condroitín sulfato es "uno de los pocos medicamentos que en estudios previos ha demostrado que puede disminuir la progresión de la artritis de rodilla".
Por ello, utilizaron una cohorte de 600 pacientes con artrosis de rodilla de la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, en sus siglas en inglés) de los Estados Unidos para probar en la mitad de ellos esta combinación terapéutica, con y sin analgésicos o antiinflamatorios.
El estudio se prolongó durante 24 meses, durante los cuales se analizaron los cambios estructurales de la rodilla a través de resonancia magnética (pérdida de espacio articular y pérdida del volumen del cartílago).
Tras este periodo, ha explicado Pelletier, los resultados mostraron una reducción en la pérdida a largo plazo del cartílago, lo que "refleja una disminución en la progresión de la enfermedad".
"Estos beneficios repercuten en los síntomas y en los cambios estructurales", reconoce este experto. Además, se observó como la pérdida del cartílago fue "significativamente menor" en los pacientes que tomaron analgésicos o antiinflamatorios, tanto a los 12 como a los 24 meses.
Este beneficio parece ser mayor en los pacientes con artrosis precoz en los que la enfermedad no ha evolucionado y, según Pelletier, los beneficios son "claves" ya que "incluso podría reducir la necesidad de estos pacientes de necesitar una prótesis".